divendres, 25 de juliol de 2014

“Les rauxes de Catalunya acostumen a acabar molt malament”

Compartimos algunas de las interesantes respuestas que hoy en La Contra de La Vanguardia ha dado Ramon Arau, que a sus 94 años y habiendo sido soldado de la 'quinta del biberón', dice cosas muy sensatas en la entrevista que le han hecho.

¿Qué vio en las calles de Barcelona?
Tiroteos, saqueos, quemas de iglesias… Lo vi de muy cerca y aprendí que si abres la caja de Pandora…, ya no se puede cerrar: se desbordan las salvajadas del alma humana.
¿Qué fue lo peor de la guerra?
La incertidumbre, verte sin horizonte.
¿Y lo mejor?
Las amistades que hice allí.
¿Cómo acabó la guerra para usted?
Nos retiramos, y en Valls caí prisionero de los franquistas.
¿Cómo le trataron?
Bien, eran chicos tan catalanes como yo, carlistas del tercio de Montserrat, buena gente… ¡Me felicitaron!
¿Por qué?
Me dijeron: “En la Terra Alta barríamos vuestra posición con artillería, luego machacábamos con aviación, avanzábamos creyendo que ya no quedaba nada… ¡y salíais de bajo las piedras y nos disparabais!”
Olé.
“¡Todos somos españoles!”, sentenció uno, admirado, y nos hicimos muy amigos.
Desde su experiencia, ¿cómo ve hoy la apuesta soberanista del catalanismo?
Soy catalanista…, pero no separatista. No creo en el independentismo como solución. Admiro al historiador Vicens Vives, a quien conocí, que escribió: “Les rauxes de Catalunya acostumen a acabar molt malament”.



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