dissabte, 31 d’agost del 2013

¿Quién lo dirige? De Francesc de Carreras


Interesante nuevo artículo de Francesc de Carreras en la Vanguardia de hoy

¿Quién lo dirige?

Durante el último año me vengo formulando una pregunta: ¿quién dirige hoy el nacionalismo catalán? No es fácil contestarla.
En tiempos pasados, hasta el cambio de siglo, no hubiera tenido dudas: el movimiento nacionalista catalán no lo dirigía un partido sino una persona, Jordi Pujol. Tener liderazgo es tener carisma, es lograr la adhesión de sectores distintos por la confianza que suscitas. A un líder no se le sigue por lo que dice ni por cómo lo dice. Se le sigue porque él lo dice. El líder tiene, sobre todo, autoridad. La autoridad emana de la persona, no del cargo que se ocupa. Autoridad y poder son cosas distintas.
Pujol disfrutó de autoridad y no era sólo el líder de los militantes y votantes de su partido, Convergència, sino también de los de Unió, su socio, y hasta de los de ERC, su aparente rival en el campo nacionalista. Incluso algunos votantes del PSC en las generales, depositaban su confianza en Pujol cuando las elecciones eran autonómicas. Pujol era el líder de un gran movimiento, más catalanista que nacionalista, en el que convivían con comodidad radicales y a moderados.
Este movimiento empezó a fraccionarse después que Pujol, en las elecciones autonómicas de 1999, estuvo a punto de perder frente a Maragall: el PSC ganó en votos y CiU en escaños. Pujol siguió de presidente por los pelos, en el Parlament su grupo era minoritario y no tuvo el apoyo de ERC sino del PP. Ahí las bases comenzaron a poner en cuestión su autoridad: mientras los medios de comunicación nacionalistas abominaban de Aznar, su histórico líder carismático era su aliado.
Durante este período, entre el 2000 y el 2003, ERC iba creciendo en apoyo electoral según los sondeos y tejiendo sigilosamente una misteriosa alianza con el PSC de Maragall. CiU, con un nuevo líder, tuvo que competir en nacionalismo con ERC, naturalmente sin éxito. Resultaba que ni Artur Mas, el nuevo líder oficial, era un verdadero líder, ni el nacionalismo de CiU era más creíble que el de ERC. Los gobiernos tripartitos, como tales, fueron un desastre, por esa razón el poder volvió a CiU en el 2010. Pero los tripartitos tuvieron un efecto importante: fraccionaron el catalanismo, aquel movimiento en el que convivían cómodamente radicales y moderados. La estrategia de ERC resultó vencedora.
El independentismo, que se venía venir desde antes pero que no llegó con fuerza hasta el 11 de septiembre pasado, divide hoy al antiguo catalanismo y aparece como hegemónico. ¿Quién dirige el independentismo? La orientación quizás aún la marca ERC, Artur Mas es claramente su prisionero, pero los instrumentos políticos que mueven la acción ya no son los partidos sino unos grupos sociales enigmáticos y bien financiados: ANC, Omnium, las CUP, ayuntamientos por la independencia… Ya no hay líderes claros, un magma difuso, incontrolado, parece dirigir el independentismo.

Francesc de Carreras

(La Vanguardia, 31-VIII-2013)

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