dissabte, 27 de juliol de 2013

Nuestro corazón en Santiago/El nostre cor a Santiago

ESPAÑA ENTERA SE UNE
Toda España ha llorado por la tragedia ferroviaria de Santiago. Unas ochenta personas fallecidas, casi doscientas heridas, muchas esperanzas truncadas camino de Santiago y a pocas horas del día del Santo Apóstol. Volvemos a trasladar todo nuestro afecto y apoyo a las víctimas de este terrible siniestro y nuestras condolencias a todos los seres queridos de todos los fallecidos.
Agradecer a los vecinos de la zona que no se lo pensaron para atender rápidamente a las víctimas, a todas las personas que fueron a socorrer, ayudar y curar a tantos heridos desde los servicios de emergencia, bomberos, servicios sociales, sanitarios y miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. A los que colapsaron los servicios de donación de sangre y los que de punta a punta de nuestro país dieron grandes muestras de cariño, solidaridad y apoyo.
Una ilustración de nuestro amigo Daniel Caverd que recoge muy bien el sentimiento de todos.

Madrigal á cibdá de Santiago

Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ô sol.

Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pola rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla o vento esvaído
soma e cinza do teu mar.

Soma e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol.
Agoa da mañán anterga
trema no meu corazón.

Seis poemas en gallego
Federico García Lorca

Madrigal a la ciudad de Santiago

Llueve en Santiago
mi dulce amor
camelia blanca del aire
brilla entenebrado el sol

Llueve en Santiago
y es noche oscura
hierbas de plata y sueños
cubren la desierta luna

Mira la luna en la calle
queja de piedra y cristal
mira el viento perdido
sombra de tizna
de tu mar Santiago,

lejos de tu sol
agua de la mañana temprana
tiembla en mi corazón.

Seis poemas en gallego
Federico García Lorca


Con esta bonita imagen y el fragmento de una poesía de Neruda, rendimos homenaje a todos los fallecidos y a todos los heridos.







 








Oh tren!!
explorador
de soledades,
cuando vuelves
al hangar de Santiago,
a las colmenas
del hombre y su cruzado poderío,
duermes tal vez
por una noche triste
un sueño sin perfume,
sin nieves, sin raíces,
sin islas que te esperan en la lluvia.
Inmóvil...
entre anónimos
vagones.



 


  


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